Largo — la cena
La cena se convirtió en un profundo Largo — pausado, emocional y cuidadosamente diseñado.
Las mesas se vistieron en una clásica gama blanco y negro. El textil blanco aportaba pureza y luz, mientras los acentos negros — sillas, servilletas y vajilla en tonos grafito — añadían contraste y carácter. La cristalería transparente y la delicadeza de los cubiertos aportaban ligereza a la composición.
La floristería fue el gran acorde visual de la noche. Altos cilindros de cristal con velas creaban un ritmo vertical que dialogaba con las columnas del salón. Calas blancas, hortensias y orquídeas aportaban nobleza y sofisticación, mientras el verde añadía profundidad. La luz de las velas reflejada en el cristal generaba una atmósfera íntima y casi teatral.
En el centro, la mesa presidencial de la pareja se convirtió en el tema principal de la sinfonía. La velada estuvo acompañada por maestro de ceremonias y DJ, brindis y tradiciones, culminando con el primer baile — un vals que encajó perfectamente en la narrativa musical del día.